La sal: el ingrediente imprescindible en la cocina

La sal: el ingrediente imprescindible en la cocina

La sal, condimento indispensable en cualquier cocina y presente en todas las cocinas del mundo, ha tenido importancia no solo culinaria sino también en el curso de la historia debido a sus repercusiones económicas.

Como conservante se tienen sus primeras referencias en el antiguo Egipto en el año 3000 a.C, donde se usó tanto para conservar momias como para conservar alimentos y así poder comerciar con ellos. Como condimento se tienen sus primeras referencias al año 2670 en China, de donde vienen las primeras referencias a salinas en el año 800 a.C.

En Europa, las primeras salinas de las que se tiene referencia son las de Salzburgo explotadas por los celtas. Cuando los romanos fueron expandiéndose fueron tomando también los conocimientos sobre la sal, y fue tal su importancia que las poblaciones siempre se creaban cerca de una salina, llegándose a crear rutas como la “Via Salaria”, y llegando a ser tal su importancia que se pagaba con sal a los legionarios romanos, de ahí la palabra “salario”.

Durante la Edad Media la sal fue fundamental para conservar alimentos para poder mantener a la población y se llegaron a crear impuestos por su uso que enriquecían a los señores feudales y posteriormente a los reyes absolutos. Esto provocó revueltas y motines, llegando a ser uno de los motivos de la revolución francesa. Estas acabaron cuando se estableció el libre comercio de la sal. En España se liberalizó en 1869 y fue ya en el siglo XX cuando se modernizó su producción.

¿QUE ES LA SAL?

La sal es un mineral que se compone de 4 partes de sodio y 6 de cloruro, el nombre científico es cloruro de sodio (NaCl). Se obtiene por extracción en minas o por la evaporación de agua de mar y manantiales.

¿CUÁLES SON LOS USOS DE LA SAL?

La sal además de usarse para aportar sabor a los alimentos, se usa como conservante, para derretir el hielo en las carreteras, en diferentes industrias (papel, cuero, detergentes) y en el sector de cosmética.

CONSUMO RECOMENDADO, PROPIEDADES Y ENFERMEDADES

El consumo recomendado diario es de 2 gramos, pero hay que tener en cuenta que muchos alimentos ya contienen sal.

Propiedades:

  • Ayuda al metabolismo a digerir y absorber nutrientes.
  • Regula la presión sanguínea
  • Mantienen el equilibrio de hidratación
  • Regula el PH
  • Mantiene los músculos en buen estado
  • Ayuda en la transmisión de impulsos nerviosos

Un consumo deficitario puede provocar mareos, desmayos, debilidad, baja presión arterial, bocio, hipotiroidismo…

Un consumo excesivo puede producir osteoporosis, hipertensión, problemas cardiacos, deshidratación, retención de líquidos, problemas renales…

TIPOS DE SAL

Podemos clasificar la sal según su forma de extracción:

Sal fina: la sal tradicional de mesa, que puede ser yodada i/o fluorada para prevenir déficits. Se somete a un proceso de refinado, para que quede blanca y sin impurezas, se disuelve fácilmente. Se extrae de minas.

Sal marina: obtenida por la evaporación del agua de mar, posee un mayor tamaño y suele emplearse para preparar pescados, mariscos y carnes a la parrilla o a la plancha. Posee además otros oligoelementos como el calcio, el magnesio y el manganeso. No se le realiza ningún tratamiento por lo que es más beneficiosa que la sal fina.

Flor de sal: es la primera capa cristalina que se forma en la superficie de la salmuera en los cristalizadores, donde se está produciendo la evaporación del agua contenida. Se extrae manualmente por lo que tienen un alto coste económico. Es rica en nutrientes y no pasa por procesos industriales. Su textura es ligeramente húmeda y picante. Se considera sal “gourmet”. Son famosas las sales de Huelva, Cádiz, Cabo de Gata, Baleares y Delta del Ebro.

Sal maldón: sal natural inglesa procedente del condado de Essex. Es una sal marina exquisita por sus sutiles escamas, que aportan textura crujiente y sabor. También se considera “gourmet” y su pureza es mayor.

Sal gema o de roca: procede de minas de sal, tiene un tamaño grande y es más seca y pura. Su sabor es amargo y se usa para salar el agua y cocinar a la sal. Es famosa la montaña de sal de Cardona (muy recomendada su visita).

También podemos clasificar la sal según su sabor:

Sal de apio: esta variedad mezcla sal con semillas de apio.

Sal ahumada: se prepara mediante este proceso y es especialmente adecuada para macerar y ahumar pescados. Se caracteriza por su olor intenso. Como todos los ahumados hay que considerar su potencial cancerígeno.

O podemos clasificarla según su procedencia:

Sal gomasio: de origen japonés, esta variedad mezcla la sal común con semillas de sésamo.

Sal negra o kala namak: en realidad tienen un color rosado casi gris. Tiene un sabor especial (fuerte y sulfurado) debido a que tienen muchas impurezas sulfurosas. Proviene de minas de la india. Se usa en comidas fritas, tortillas y limonadas frescas.

Sal roja o red alae (sal hawaina): Existe sólo en la isla de Aloha, lleva arcilla mezclada y tiene muy buenas propiedades. También existe sal hawaiana negra que toma el color de las rocas de lava negra, contiene muchos minerales y se usa en cocina gourmet para preparar ensaladas, ceviches, huevos, patatas y carpaccio.

Sal escamada o flacky salt: Procede de Nueva Zelanda y se extrae del mar, a muy bajas profundidades.

Sal rosa del Himalaya: Una sal fósil (de roca) que se recoge en los estratos ecológicos sedimentarios, restos de un océano de hace 200 millones de años. De enorme pureza, su color se debe al contenido en hierro y se caracteriza por su fuerte sabor amargo. También existe la sal rosada de los andes peruanos de características similares.

Sal Bambú: Sal de origen asiático (sobre todo de Corea) que se elabora con sal de mar pura y que introduce en cañas de bambú cerradas con arcilla. La caña absorbe impurezas y la sal absorbe minerales y nutrientes.

Sal celta: Sal procedente de Francia elaborada de agua de mar de forma tradicional (secada al sol y se limpia manualmente) que contiene hasta 84 elementos nutricionales.

Sal kosher: Sal judía, es una sal pura y gruesa que no contiene aditivos y que está preparada para sazonar los platos kosher o judíos.

Sal piramidal de Chipre: es una sal gourmet no refinada que no contiene aditivos artificiales.

Sal Epsom: Procede de Inglaterra pero en realidad no es sal, no tiene cloruro de sodio, contiene sulfato de magnesio. No debe usarse habitualmente debido a sus potentes efectos, pero puede ser conveniente en diferentes tratamientos médicos o en cosmética.

Y podemos clasificarla también siguiendo las más modernas técnicas:

Pan-sal: una sal hecha en la universidad de Helsinki, baja en sodio y rica en magnesio y potasio, por lo que ayuda a bajar la presión arterial en lugar de subirla.

Bio-sal: de hecho es una marca comercial, combina cloruro de sodio con cloruro de potasio por lo que regula la presión arterial. Aunque se llame bio hay que tener en cuenta que se blanquea y contiene químicos igual que la sal de mesa de toda la vida.

Sal orgánica: al igual que sal bio hay que tener en cuenta que se pueden incluir procesos de refinado. No obstante puede referirse a que no lleve algunos aditivos, o que el agua que se utiliza para su limpieza sea natural, o de manantial, algo es algo.

Por último os pongo que sales son las que salen en la foto, mi pequeña colección que va variando según se gastan o según voy añadiendo. Cuando voy a algún sitio donde se hace sal, no puedo evitar comprar:

Flor de sal de Naval (Huesca): salinas de manantial, se pueden visitar, comprar sal y además te puedes bañar en varias de sus pozas (verano), con tanta sal como podéis imaginar, se flota de maravilla y además te deja la piel fina y exfoliada.

Black Lava: me encanta tener una sal negra, proviene de las tierras volcánicas de Islandia.

Sal azul de Persia: esta en realidad es del súper, pero es tan bonito ese color azul.

Sal de Ibiza: sal marina  con un colorido toque de flores, no puede ser de otra manera siendo de esta preciosa isla.

Sal de la Isla de Re: Sal de esta encantadora isla del oeste de Francia.

Sal de la Camarga: siempre lo digo, que suerte tenemos de poder llegar tan fácil al sur de Francia, esta viene de La Camarga.

¿Conoces algún tipo más de sal? Envíanos un comentario.

 

Chips de boniato

Chips de boniato

Se acerca la noche de Todos los Santos o Halloween,  según si sois más o menos tradicionales y os voy a presentar una receta que no da miedo pero está de miedo, y su color naranja es el más característico de la época.

También os diré que no  era muy amiga de comer boniato pero esta  forma de prepararlo me fascina, además ahora empieza la temporada y tendremos disponible  este tubérculo dulce durante todo el otoño.

Para nuestros chips de boniato tendremos que calcular la cantidad según las personas que seamos aunque  os diré que son muy adictivos y quizás no sobre ni uno, pero si nos pasamos de cantidad y sobra no pasa nada, podéis hacer como yo y los añadís a la ensalada que os preparéis en el  tupper para la oficina y será un pequeño capricho.

Ingredientes:

  • 2 boniatos
  • Aceite de girasol o un aceite de oliva suave de 0,4º
  • Sal

Primero de todo pelar los boniatos. Una vez pelados nos podemos ayudar con una mandolina para hacer rodajas finas (yo he usado una de la marca Ibili y con la cuchilla 1.5mm), si no disponemos de una  tendremos que procurar cortar las rodajas lo más finas posibles porque cuando más finas más rápido se harán y quedarán más crujientes.

Lavar las rodajas con agua fría y secar con papel absorbente mientras calentamos el aceite abundante en una sartén. Luego ir añadiendo las rodajas a la sartén para freír, no poner muchas para no saturar la sartén, sacar con espumadera,  escurrir el aceite sobrante y sazonar con sal. Dejar escurrir del todo  en otro papel absorbente antes de servir.

También podéis  prepararlos en el horno y  para ello tenéis que precalentar el horno a 200º, poner un papel de horno en la bandeja y luego los boniatos a rodajas encima  con un chorrito de aceite de oliva y dejar aproximadamente unos 20-25 minutos hasta que se deshidraten, controlando que no se quemen. Retirar del horno y sazonar.

De las dos maneras quedan buenísimos.

Ya me contaréis en el blog, os recuerdo que nos podéis dejar vuestros comentarios.

Crema de calabaza y crujiente de jamón

Crema de calabaza y crujiente de jamón

Hace mucho frio estos días y he recordado que tengo para enseñar una receta de crema de calabaza que es riquísima y además podemos encontrar el producto principal desde otoño hasta la primavera sin problemas.

La calabaza que más me gusta para esta receta es la de invierno llamada butternut, no es una calabaza muy grande y tiene forma de pera, con un color crema anaranjado y en su interior de un color naranja más intenso.

Ingredientes para 4 personas:

  • 400 g. Calabaza tipo butternut ( pelada)
  • 1 puerro
  • 1 patata pequeña
  • 60 g. mantequilla
  • 100 ml. nata de cocinar
  • 1 l. caldo de verduras
  • Sal
  • Pimienta blanca
  • 100 g. jamón serrano
  • Cebollino (opcional)

Primero de todo limpiar la calabaza, quitar las pepitas y si encontramos que la piel es muy dura podemos ponerla unos minutos en el microondas o el horno, después de enfriar un poco  nos costará mucho menos pelarla.

Limpiar el puerro desechando la parte verde y pelar la patata. Cortar a mirepoix (a cuadraditos de 1 cm. a 1,5 cm) la calabaza, el puerro y la patata. Este tipo de corte nos facilitará la cocción.

Tendremos preparado nuestro fondo de verduras para utilizar (también podéis utilizar un preparado de caldo en brick).

Poner una olla al fuego y deshacer la mantequilla, añadir las hortalizas para empezar a fondear, cuando las tengamos a punto añadir el caldo de verduras y cocer durante 30 minutos. Después triturar con una batidora eléctrica. Si deseamos una crema muy fina pasar por el chino. Añadir al gusto sal y pimienta blanca, y seguidamente la nata de cocinar. Cocer unos minutos más.

Para preparar el crujiente de jamón, colocar el jamón entre dos papeles sulfurizados en el horno durante unos minutos. También podemos picar el jamón a trocitos muy pequeños y saltear en una sartén con aceite bien caliente.

A la hora de emplatar, servir nuestra crema bien caliente con un hilo de nata, el crujiente de jamón y el cebollino picado.

¡A disfrutar de este plato de cuchara!

 

 

Girgolas con cebolla

Girgolas con cebolla

Ingredientes para una buena tapa para picar:

  • 1 Bandeja de girgolas (setas)
  • 1 cebolla dulce (tipo Fuentes de Ebro)
  • 2 dientes de ajo
  • Tomillo
  • 1 vasito pequeño de brandy
  • Aceite
  • Sal
  • Pimienta
  • Guindilla o chile

Ya tenemos aqui el otoño y la temporada de setas y vamos a cocinar girgolas que son unas setas baratas pero muy buenas.

Limpiar bien  las girgolas de tierra con un buen chorro de agua y secar con un papel absorbente. Cortar la cebolla en juliana y los ajos pelados y picados finitos sacando la parte central para que no repita.

Poner en una sartén un poco de aceite de oliva y añadir la cebolla y los ajos, rehogar hasta que se dore un poco y añadir la rama de tomillo.

Añadir las setas salpimentadas, si os gusta un toque picante añadir guindilla molida,  y un vasito de brandy hasta que evapore el alcohol y quede ligada la salsa.

 

Cebolla caramelizada (y la diferencia con la cebolla confitada)

Cebolla caramelizada

Primero de todo, explicaros que la cebolla confitada y la cebolla caramelizada no son los mismo. En muchos sitios se equivocan y dan una por la otra o indican que es lo mismo, cuando esto es incorrecto.

La cebolla confitada se hace con cebolla, sal y aceite. La sal es al gusto y el aceite el suficiente para cubrir la cebolla (aproximadamente 100 ml.)

En el caso de la cebolla caramelizada, son algunos ingredientes más:

  • 1/2 kg de cebolla (aproximadamente 3, yo uso de Fuentes de Ebro).
  • 50 ml. de aceite de oliva.
  • 50 ml. de brandy (también puede ser un vino tinto o un vino dulce).
  • 50 gramos de azúcar moreno.

Tanto una como otra tardarán en hacerse unos 35-45 minutos, pero si tenéis Thermomix os va a ayudar muchísimo porque lo metes todo dentro y te olvidas, sin tener que vigilar que se queme. Si no tenéis Thermomix pues paciencia y mucho control de la cebolla a fuego medio-bajo.

Ponemos la cebolla en el vaso y trituramos 2 segundos, velocidad 5. Añadimos el aceite, el brandy y el azúcar y programamos 35 minutos, Varoma, velocidad cuchara. Pasado el tiempo ya estará lista, no obstante probamos y si lo consideramos ponemos 5-10 minutos más.

Tanto la cebolla confitada como la cebolla caramelizada se pueden guardar en tarros dentro de la nevera. Se conservan bastante, y aunque seguramente le daremos salida en seguida, la cebolla caramelizada al llevar el azúcar que es conservante nos aguantará bien seguro durante un mes (la cebolla confitada menos tiempo).

También podemos calentar los botes al baño maría durante 20 minutos para que haga el vació de modo que nos duraran aún más tiempo.

La cebolla confitada se puede usar como acompañamiento en múltiples platos y ensaladas. La cebolla caramelizada va estupenda para las hamburguesas, también las ensaladas, y para acompañar con foie o queso de cabra.